Soberanismo e innovación municipal


Muchos cambios en marcha en el mapa electoral e institucional catalán se están gestando desde el ámbito local

Por Gemma Ubasart @gemmaubasart 

Artículo publicado en El País el 30/08/2014

Arenys de Munt, municipio gobernado por una candidatura vinculada a ICV, celebró el 13 de septiembre de 2009 la primera consulta independentista, que alcanzó una participación del 41% del censo. La iniciativa se repitió luego en más de 500 localidades hasta llegar el 10 abril de 2011 a Barcelona, donde votaron un 18,1% de los convocados. Estas consultas, aunque no amparadas por la ley, fueron la primera expresión de una oleada soberanista que hoy centra el debate político y que, como tantas dinámicas históricas de Cataluña, tiene un origen municipalista y una destacada participación del tejido social.

Muchas transformaciones en marcha en el mapa electoral e institucional catalán se están gestando desde el ámbito local. El municipio se sitúa así como un espacio de innovación política en el que es posible identificar tres dinámicas de cambio: la politización de un nuevo eje de demandas y conflicto vinculado a la radicalización democrática; la transformación del escenario político e institucional mediante espacios de confluencia; y la articulación de una propuesta independentista anclada en la izquierda.

La primera dinámica adquiere fuerza en las elecciones municipales de 2007 y 2011 con la multiplicación de Candidatures Alternatives del Vallès (CAV), Candidatures d’Unitat Popular (CUP) y proyectos similares. Estas iniciativas, presentes en más de medio centenar de consistorios y con una gran diversidad entre ellas, se mueven cómodamente en un eje que los partidos tradicionales no habían tenido muy en cuenta. A parte de las fracturas de clase y nacional, identifican como relevante la idea de profundización democrática: politizar las arenas locales, introducir a la ciudadanía en el quehacer político, poner en valor la transparencia y la participación, centrar el trabajo en la proximidad… Se trata de una anticipación al propio 15-M: es necesaria más política, pero otra forma de hacer política.

En el caso español, los carismas sociales han utilizado y utilizarán como espacio de pruebas otras eleciones.
En el ámbito español, deberá esperarse a la irrupción Podemos (y en parte de UPyD) para encontrar propuestas que hagan hincapié, de manera diversa, en este tercer eje. Pero a diferencia de Cataluña estas no surgen del ámbito local sino del nacional. Y aunque es cierto que las CAV y las CUP —y ahora también Podemos— fragmentan la oferta en el flanco electoral de la izquierda —en algunos municipios, por ejemplo, se borra del mapa a ERC e ICV-EUiA—, también lo es que ensayan unos discursos de unidad popular o nacional popular que aspiran a conseguir una adhesión más transversal que los usados por las marcas de la izquierda parlamentaria.

La segunda dinámica tiene que ver con los cambios en la configuración del mapa político y electoral. Empiezan a surgir propuestas de confluencias de cara a las elecciones municipales de 2015. Ya no se trata de luchar por una parte de la izquierda del tablero, sino de reformular el mapa de la representación política para construir opciones de gobierno transformadoras. Los entendimientos entre actores nuevos y viejos, institucionales y sociales, buscan no solo sumar sino multiplicar. Se está viviendo un momento de construcción de una geografía variable de propuestas en las que se interpela a ICV-EUiA, CAV, CUP (y en menor medida a ERC y sectores críticos PSC), además de a espacios sociales y ciudadanos. No se trata solo de poner el acento en la forma sino también en el contenido: qué política y para qué intereses. También en este sentido cabe destacar el papel de lo local en el caso catalán: la iniciativa Guanyem Barcelona es un claro ejemplo. El fuerte liderazgo de Ada Colau se pone al servicio de la construcción de nuevos proyectos políticos ensayando en el municipio. En el caso español, los carismas sociales han utilizado y utilizarán como espacio de pruebas otras eleciones.

La tercera dinámica se identifica en el peso electoral relativo cada vez mayor de los actores de izquierdas entre las fuerzas que sostienen el proceso soberanista. Se prevé que la hegemonía del mapa electoral local catalán en los municipios fuera de la región metropolitana pase, después de tres décadas, de CIU a ERC. Aunque esta tendencia se observa ya en las elecciones europeas, el cambio no va a materializarse hasta que los republicanos no asuman importantes y numerosas alcaldías que hagan de esta formación una alternativa de gobierno en la hasta ahora geografía convergente, allí donde las bases sociales de la ola soberanista están más concentradas.

En este sentido, debe reconocerse que una de las claves del éxito de la movilización independentista ha residido en el carácter de proximidad de sus formas de acción y organización. Pero a la vez, este podría ser su talón de aquiles. Debilitaría la reivindicación del derecho a decidir que la Assemblea Nacional de Catalunya (ANC) caiga en dinámicas nacionalizadoras y de partido. Porque la ola soberanista no puede entenderse como un proceso nacionalista clásico. Hay muchas componentes de crisis de régimen que no deberían ser obviadas.