Xavier Trias gobierna para los grandes lobbies y abandona a los barceloneses haciendo una ciudad cada vez más desigual


El informe del estado de la ciudad presenta un Ayuntamiento que apuesta todo al monocultivo turístico y deja de lado a los ciudadanos, que ven como la diferencia salarial y la esperanza de vida entre los diferentes barrios de la ciudad es cada vez mayor


En el informe no aparece la palabra “pobreza”. Es necesaria una política redistributiva que favorezca a los barrios más empobrecidos, que diversifique la actividad económica y que fomente la economía social y solidaria y la pequeña y mediana empresa.


Barcelona, 30 de enero de 2015


El informe del estado de la ciudad presentado por Xavier Trias constata aquello que la ciudadanía viene denunciando desde hace años: el Ayuntamiento de CiU gobierna Barcelona para unos lobbies que no revierten en el bienestar de los vecinos y vecinas de Barcelona. Esta política ha convertido peligrosamente a la ciudad en un monocultivo turístico mientras crecen de manera alarmante las desigualdades y se desmantela lo público

Una ciudad privatizada e inadmisiblemente desigual

Barcelona es cada vez más desigual. Basta con ver el gráfico de estimación de renta por barrios: en Sarrià-Sant Gervasi la situación mejora en ocho puntos, mientras que en otros distritos como Sant Andreu y Nou Barris se produce una caída de ocho y catorce puntos, respectivamente.

El aumento de gasto social realizado por el gobierno es tardío, insuficiente y tiene un marcado cariz electoralista. Esta retórica social, en realidad, no puede ocultar el aumento significativo de las desigualdades y de la precarización social general.

Como consecuencia de esta desigualdad entre barrios y personas, muchos vecinos se están viendo obligados a marchar de la ciudad. La especulación inmobliaria en barrios como el Raval, Poble Sec o Gótico está forzando desplazamientos hacia otros barrios pero, sobre todo, hacia otros municipios, de familias recién llegadas y de hogares con pocos recursos.

En zonas como Nou Barris y Segrera han aumentado de manera preocupante los desahucios, sin que haya una política municipal clara que permita evitarlos, movilizando las viviendas vacías en manos de los bancos y velando por el realojo digno de las familias afectadas. Según el Consejo General del Poder Judicial, a lo largo de 2014 se han producido en la provincia de Barcelona unos mil desahucios por mes, el mismo promedio existente en 2013.

El Gobierno municipal ha sido incapaz, asímismo, de dar una respuesta a la situación de pobreza energética que viven cientos de familias y que ha sido denunciada por el Síndic de Greuges y por numerosas entidades sociales.

Como se desprende del propio informe, la ciudad gobernada por CIU tampoco tiene como objetivo principal ni las guarderías ni la atención de personas mayores. El equipo de Gobierno ha frenado la apuesta por las guarderías y es incapaz de dar respuesta al 30% de familias que piden plaza en estos centros. Asimismo, deja a 7.000 personas mayores sin posibilidad de acceder a los hogares de mayores.

Ninguna de estas desigualdades es casual. En el origen de todas ellas se encuentra un modelo de ciudad business friendly que favorece a los grandes lobbies transnacionales, pero que perjudica a las vecinas y vecinos y supone una amenaza para el pequeño y mediano comercio.

El Gobierno de Xavier Trias habla de promoción de actividad económica cuando en realidad está condenando la ciudad a un monocultivo turístico que está beneficiando a muy pocos, que genera ocupación precaria y que está generando problemas de convivencia en algunos distritos como el Eixample o Ciutat Vella.

Lejos de utilizar los recursos públicos para reforzar los derechos de los sectores más castigados por la crisis, el Gobierno se ha dedicado a organizar grandes eventos privados que no benefician a la mayoría de la ciudadanía. Como ejemplo, la organización de la Barcelona World Race: con un presupuesto de 4,8 millones de euros, los patrocinadores del evento solo aportaron 1,5 millones y el resto del presupuesto salió de las arcas municipales.

Igualmente inadmisible resulta que el Informe presente la remodelación de ejes emblemáticos, es decir, de la Avenida Diagonal y Paseo de Gracia, como una respuesta a las necesidades ciudadanas, cuando de lo que se trata es de una apuesta clara por la mercantilización del espacio público.

Esa situación se ve agravada por un modelo de movilidad que pone en el centro el vehículo privado y no el transporte público. El Informe presentado por el Gobierno destaca el crecimiento en número de las líneas de la Nova Xarxa Bus así como al incremento de las personas que utilizan la red de autobuses. Estos datos, sin embargo, contrastan con la preocupante reducción de personal de conductores de bus y con la precarización de las líneas que no son de la Nova Xarxa Bus.

Lo que el informe del Ayuntamiento no dice

Una de las deficiencias más graves del Informe es lo que no se dice en él.

Dentro de las estadísticas oficiales ofrecidas, por ejemplo, no se recogen datos de las situaciones de marginalidad más intensas. Y la evidencia de problemáticas vinculadas al empobrecimiento existente en muchos barrios. Tampoco se hace ninguna mención a la ocupación de viviendas, al hacinamento, o a las situaciones de infravivienda que han proliferado en toda la ciudad, pero sobre todo en Nou Barris, San Martín, y zonas de Ciudad Vella y Sants-Monjuic.

En realidad, la esperanza de vida de los barceloneses y barcelonesas ha disminuido y hay una diferencia de hasta nueve años entre los barrios más ricos y los más pobres.

Según los datos del Registro de Mortalidad de Barcelona existen desigualdades en la esperanza de vida en la ciudad que en los últimos años tienden a aumentar.

En el año 2012 la esperanza de vida en el distrito de Les Corts fue muy superior (82 años en hombres y 87 años en mujeres) a la de la ciudad, y al contrario, en Ciutat Vella fue bastante inferior (77 y 84 años en hombres y mujeres respectivamente), con una diferencia de cinco años en el caso de los hombres y de tres años en las mujeres. Estas desigualdades son más elevadas entre áreas básicas de salud (ABS), con una diferencia de esperanza de vida entre las ABS extremas de 9 años en hombres y 5 años en mujeres en el período 2008-2012. La evolución muestra un aumento entre distritos de las desigualdades en las mujeres, ya que la esperanza de vida aumentó mucho en los distritos con más recursos y en cambio se mantuvo en Ciutat Vella.

Esta precarización en las condiciones de vida está vinculada, una vez más, con la pérdida de derechos y con el desarrollo de políticas concretas en las que el Ayuntamiento podría haber tenido otro papel.

Según el Informe “Salud y Vivienda en la población vulnerable” publicado por Cáritas Diocesana de Barcelona, la pérdida de vivienda está afectando gravemente la salud de cientos de hogares y está generando nuevas enfermedades entre los sectores afectados. A ello deben sumarse las casi 200.000 personas que en Cataluña, según los datos disponibles, carecen de una targeta sanitaria.

Lo grave es que estas realidades, que el Informe del Gobierno silencia de manera inadmisible, se produce en un contexto en el que el presupuesto público destinado a centros sanitarios privados o concertados ha crecido notablemente en detrimento del destinado a la mejor de centros públicos.

Lo que Guanyem Barcelona defiende

Desde Guanyem Barcelona consideramos que el Informe presentado por el Gobierno falsea la realidad de una ciudad cada vez más desigual y privatizada.

Las políticas aplicadas para paliar la crisis son políticas de final de cañería, insuficientes y tardías, que no permiten resolver los problemas estructurales de la ciudad, ni a corto ni a mediano plazo.

La propia apuesta por el monocultivo del turismo refleja también una inercia y una falta de modelo de ciudad que resulta preocupante en un contexto como el actual.

Frente a este modelo errático de ciudad, consideramos indispensable acometer con valentía medidas que permitan revertir la emergencia social surgida en los últimos años y que ayuden a construir una ciudada justa e inclusiva que ponga a las personas en el centro de la política pública.

Para ello, es imprescindible plantearse en serio la diversificación de la actividad económica, acabando con la dependencia de los grandes lobbies privados y reforzando la economía social y solidaria y la pequeña y mediana empresa.

Queremos sentirnos orgullosos de la ciudad y queremos quedarnos en ella. Para ello, hace falta detener la emergencia social con medidas más ambiciosas y menos asistencialistas, que hagan del acceso a la vivienda, a la atención sanitaria primaria o a suministros básicos un auténtico derecho y no concesiones discrecionales del gobierno de turno. También defendemos la necesidad de acabar con una política de privatizaciones opacas que está beneficiando a unos pocos y apostar por nuevas formas de ocupación digna y sostenible, que coloquen en el centro los derechos de las personas trabajadoras. Todo ello, en el marco de una Ayuntamiento que sea capaz de dar voz efectiva a las vecinas y vecinos y que esté dispuesto a acometer una democratización profunda de sus propias instituciones.

Desde Guanyem Barcelona consideramos que la solución, en definitiva, no pasa por resolver los problemas mal y tarde, sino sobre todo porque el Ayuntamiento deje de provocarlos.

10931433_1574434566106280_2552443004427902709_n