Así dio comienzo la primera Jornada sobre Economía Cooperativa de la Cultura


Por Marcelo Expósito @mrenau, miembro del Eje de Cultura de Guanyem Barcelona

Centro Cívico La Sedeta, Domingo, 18 de enero de 2015

Os damos la bienvenida a esta Jornada sobre Economía Cooperativa de la Cultura organizada por el Eje Cultura de Guanyem Barcelona. Se trata de la primera actividad de un ciclo de tres. Este ciclo se deriva del primer Documento de Trabajo que el Eje Cultura publicamos el pasado mes de noviembre bajo el título “Ganar Barcelona recuperando la cultura”. En el documento planteábamos tres posibles niveles de intervención para una nuevas políticas públicas de cultura en nuestra ciudad.

En primer lugar, fomentar la economía cooperativa de la cultura; en segundo lugar, respaldar la gestión comunitaria de recursos e infraestructuras públicas de cultura; en tercer lugar, concebir unas nuevas políticas públicas para los equipamientos culturales de la ciudad. Lo que el documento plantea en conjunto es pensar colectivamente cómo salir del impasse y la decadencia actual de las políticas municipales de cultura que han dominado durante las últimas décadas. En sesiones como ésta de hoy, queremos someter estas ideas a discusión, para que puedan ser criticadas, refrendadas o modificadas. En definitiva, para que pueda ser elaborado colectivamente un programa de la nueva política para la cultura en la ciudad de Barcelona.

Estas Jornadas son las primeras de una serie de encuentros temáticos públicos que Guanyem convocará durante los próximos meses. Tales encuentros serán organizados por los respectivos Ejes Temáticos de Guanyem que llevan ya tiempo trabajando en temas de salud; trabajo y precariedad; urbanismo; economía; educación; género y diversidad sexual; transparencia y participación; migraciones; sociedad de la información; turismo; y también, por supuesto, cultura. El objetivo de Guanyem es conocido desde que nos presentamos el 26 de junio del pasado año. Vamos a ganar las elecciones municipales de Barcelona en mayo de 2015. Vamos a derrocar a las élites políticas que gobiernan en beneficio de las mafias. Vamos a detener a las mafias que explotan nuestra ciudad y a su gente. Vamos a recuperar las instituciones para la ciudadanía. Vamos a instalar un gobierno de la gente y para la gente. Y lo vamos hacer entre todos y entre todas, reivindicando los procesos ciudadanos que ya existen, poniéndonos al servicio de los sectores ya organizados de la ciudadanía, y brindando herramientas a las personas que no están movilizadas pero que también desean un cambio. Sabemos que existe ya una mayoría social que desea un cambio. El objetivo es ayudar a que esa mayoría recupere las instituciones.

Cuando abrimos el evento en Facebook anunciando estas Jornadas, decidimos utilizar una imagen. Se trata de un fotograma de un vídeo. Ese vídeo es la documentación que hoy nos queda de un proyecto realizado por el colectivo Video Nou en 1978 en La Sedeta, el barrio donde ahora nos encontramos. El trabajo de Video Nou es una gran referencia histórica de la cultura en esta ciudad. Se desarrolló en la época de la transición, y tuvo cuatro principales líneas. Crearon obras videográficas de corte experimental. Documentaron la efervescencia de los movimientos sociales y políticos, como es el caso de las Jornadas Libertarias de 1977. Impulsaron proyectos comunitarios en colaboración con ateneos y asociaciones vecinales en barrios populares de Barcelona. Intentaron profesionalizar su práctica constituyendose en una empresa cultural cooperativa. Estos cuatro componentes son representativos del rico contexto cultural que caracteriza desde siempre a la ciudad de Barcelona. Creación experimental y de vanguardia, cultura popular como fuerza social vertebradora, y unas constantes dinámicas de creación e innovación por abajo. Esto es exactamente por lo que los creadores y profesionales de la cultura estamos orgullosos de trabajar en nuestra ciudad. Pero sobre este rico caldo de cultivo se sostienen precisamente las políticas que han tenido como lema el fomento de las industrias culturales y creativas. Sabemos lo que eso ha significado: la explotación de las bases sociales que crean cultura en beneficio de élites políticas y empresariales. Cuando ellos dicen industrialización cultural, nosotros vivimos precariedad. Cuando prestan atención a la innovación, sabemos que nos van a expropiar. Mientras dicen fomentar la iniciativa, sobre-regulan el uso ciudadano del espacio público. En esta ciudad, las élites hacen uso de un lenguaje que ya resulta ridículo sobre la creatividad cultural, basta ver el vídeo risible que se ha lanzado para promocionar el proyecto Canódromo. Al mismo tiempo, la ciudadanía se ve constreñida por Leyes como la Ordenanza para el Civismo.

Ayer se pasó en TV3 el vídeo Ciutat Morta, realizado por el colectivo Metromuster. Como sabéis, documenta el caso de montaje policial que acabó en 2011 con la muerte de Patricia Heras. Sólo después de meses de presión ciudadana, la televisión pública catalana aceptó mostrar la cinta. Aun así, censuró cuatro minutos. Hemos pasado del control ‘blando’ del trabajo de la cultura a esta situación actual de autoritarismo directo en el control político de lo público. Esta prepotencia de las élites, este autoritarismo de gobierno, tienen que acabar. También en la cultura. Y no solo en la cultura. Tenemos que dejar de ser gobernados por personas que no sufren las consecuencias de las políticas que decretan ni se hacen cargo de sus resultados.

Hablar de cultura exige hoy hablar de crisis. De una doble crisis: crisis económica, crisis de régimen político. Los responsables de la crisis tienen que ser desalojados. Pero no mediante un mero cambio de gobierno. Tenemos que salir de la crisis con políticas que rescaten a la ciudadanía mediante más democracia. En este sentido, la revolución ciudadana que está en curso tiene un indudable dimensión cultural. Los sectores especializados de la cultura tenemos aquí varias funciones que cumplir. Reestablecer unas nuevas políticas económicas para salir de la precarización del sector. Impulsar una nueva democratización del sector cultural. Pero también ayudar a construir un imaginario de cambio. Dejar de mirarnos a nosotros mismos como sector. Abandonar la autorreferencialidad. La revolución democrática significa salir de la doble crisis juntos. En el diseño de una nueva política de la cultura, tenemos que dar cabida a la participación general de la ciudadanía.