Nunca un ayuntamiento había sido tan rico con una ciudadanía tan pobre


Distritos castigados por el paro como Nou Barris y Sant Andreu recibirán menos inversión en 2015, pese al superávit del consistorio

Con la aprobación de los presupuestos de 2015 del Ayuntamiento de Barcelona, el actual gobierno deja claro cuál es el modelo de ciudad para el que trabaja: un modelo con poca autonomía real para los barrios y con un reparto desigual de la riqueza. Según lo que se deduce después de un análisis cuidadoso, los dos distritos con menor nivel de renta, Sant Andreu y Nou Barris, son los que recibirán menos inversión per cápita.

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El Ayuntamiento, actualmente, tiene más en cuenta la salud de las finanzas públicas que la de sus ciudadanos. Estos presupuestos garantizan una austeridad interesante para las agencias de rating, pero no hacen ningún gesto para rebajar la injusticia social de la ciudad. El superávit de 200 millones de euros de los dos ejercicios anteriores podría invertirse en medidas que reclaman los vecinos de los barrios, los cuales a pesar de tener autonomía para hacer estas propuestas sólo pueden gestionar un 15% del presupuesto. Estamos hablando de iniciativas para desarrollar planes de generación de empleo y para llevar a cabo mejoras en el espacio público y los equipamientos, que resultan clave para la mejora de la vida de la ciudadanía. Mientras tanto, la Barcelona de Xavier Trias invierte lo mismo en salud (19M €) que en el paquete que engloba dietas (2,1m €), publicidad y propaganda (13M €), trabajos técnicos (2,9M €) y estudios (€ 200.000), que supone un total de 18,2M €.

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Sabemos que la Ley de Estabilidad Presupuestaria limita la autonomía de los ayuntamientos. Ahora bien, también es cierto que si no se hace hincapié en las políticas sociales, si giramos la cara hacia otro lugar para no ver los desahucios de Nou Barris, la falta de infraestructuras en La Marina o las guarderías privatizadas y con precios poco asequibles para buena parte de la población, si no lo queremos ver, tampoco lo podremos cambiar. Un año más se pierde la oportunidad de pensar y proponer una política fiscal redistributiva para hacer frente a estas desigualdades.

Los indicadores que se utilizan para elaborar el grado de satisfacción de estos presupuestos se preocupan por el crecimiento económico global, el consumo global, la reducción de los costes laborales unitarios, el número de visitantes turísticos, el número de congresos… Quizás convendría empezar a pensar en el grado de satisfacción de la gente que vive cada día en Barcelona, que hace uso de un comercio de proximidad cada vez más estrangulado por las grandes superficies y que va a trabajar, si tiene trabajo, con un transporte público que ha aumentado un 25% desde que Trias entró en el Ayuntamiento y que ahora quieren hacer creer que nos regalan. También habría que preguntar al 19% de personas paradas qué les parece que la inversión en medidas para la creación de empleo sea de las más bajas de todo el presupuesto.

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Creemos que los puntos de partida pueden ser otros, que las inversiones pueden también hacerse considerando el grado de emergencia social que se vive en algunas zonas de la ciudad y, por último, pero no menos importante, creemos que todo el mundo tiene algo que decir. Los presupuestos de este año se han negociado a espaldas de la ciudadanía, en un acto más de paternalismo, lo que es habitual en la clase política de aquí.

Una nueva forma de hacer política también implica poner al alcance de la ciudadanía todos los mecanismos para hacer comprensible unos presupuestos que tendrán una implicación fundamental en nuestro día a día. Iniciativas como la del Observatorio Municipal Ciudadano de Barcelona son esenciales para que la ciudadanía ejerza su derecho de control y fiscalización y debería ser un ejemplo a seguir también para el Ayuntamiento: habilitando los presupuestos en un formato legible, adaptable y abierto a todos y poniendo todos los mecanismos para que el contenido sea comprensible para el conjunto de la población.

Más información sobre los presupuestos 2015 aquí