La democracia como problema


Por Joan Subirats @subirats9

Publicado en El Periodico el 03/01/15

Resulta curioso que la gran preocupación de las instituciones europeas, los organismos multilaterales, los fondos de inversión y las bolsas de medio mundo, sea que los griegos puedan ejercer su derecho a votar el 25 de enero. Las lógicas de funcionamiento del sistema económico globalizado no acaban de casar bien con esos pequeños accidentes históricos llamados países. Es lo que ocurre cuando la lógica del mercado único, del dinero circulando 24 horas, 365 días al año, tropieza con fastidiosas regulaciones locales o cuando unos centenares de miles de personas deciden apoyar a partidos que sitúan en su programa medidas totalmente contradictorias con lo que la fluidez y la seguridad del mercado necesitan. Puede tratarse de horarios comerciales, de reestructuración de la deuda o de cualquier otra ocurrencia de un parlamento cualquiera.

De manera más exhaustiva y sistemática lo planteó ya en el 2011Danik Rodri en su conocido trilemaGlobalización económica, soberanía nacional y democracia son tres cosas que no se pueden tener al mismo tiempo. Mientras no logremos que Europa sea algo parecido a una región democrática globalizada (cosa que parece lejana), nos moveremos en la tensión entre democracia y globalización en un marco forzosamente limitado de soberanía nacional. Si en algún sitio piensan demasiado por su cuenta (ejerciendo su derecho democrático a decidir), se le hará saber (en distintas formas) que ello pone en peligro las interdependencias económicas y la unidad de mercado legalmente consagrada. El mercado necesita al Estado constantemente, sobre todo por la legitimidad democrática que atesora y que permite tomar decisiones en nombre de todos. El problema es que de vez en cuando a ese mecanismo legitimidador se le ocurren cosas extrañas. Y entonces,el problema es la democracia.