Ganar preguntando #GuanyemSants


>> Acta de presentación de Guanyem Barcelona a Sants [catalán]

>> Vídeo completo de la presentación en Sants disponible aquí

Guanyem Sants: Si esto fuera una película…

Crónica de autor: Silvia González Laá, @silviaglaa
Dibujos: el caco

No soy periodista ni politóloga ni experta en los movimientos sociales de Barcelona. Si lo fuera, empezaría esta crónica profundizando en la Historia de Sants. O haciendo una pequeña radiografía de su tejido social. No lo intentaré, le faltaría rigor.

Como guionista, tiendo a ficcionar la realidad, a reducirla a argumentos universales, a ver héroes y anti héroes en todas las personas… y a fijarme más en las pequeñas historias que en la Historia. Y Sants, lo noto, lo veo, es un barrio lleno de un tipo de historias que hoy necesitamos escuchar, explicar, recordar y revivir: historias de luchas, de reivindicaciones, de pequeñas grandes victorias obtenidas por gente normal, vecinos y vecinas que se juntan para desafiar al poder establecido.

Como ejemplo, valga recordar la historia más simbólica e inspiradora que hemos vivido en los últimos meses: un barrio que se une para detener el derribo de un espacio común y se organiza para reconstruirlo. Sí… Can Vies. En una película de ficción, la fila de vecinos y vecinas pasándose piedras los unos a los otros sería una escena de lagrimones de emoción y piel de gallina.

Gente que se junta, desde abajo, para plantar cara al poder que les machaca. Éste es también el argumento universal a partir del que se construye Guanyem, heredero directo del relato sobre el que se construyó la PAH, heredera, a su vez, de tantas otras luchas que son, finalmente, las mismas luchas… Guanyem llega a Sants con un relato, Sants recibe a Guanyem con un relato, y los dos relatos son el mismo porque no hay un Sants y un Guanyem: somos los mismos explicándonos la misma historia.

Y no es casual… Cuando un relato empieza a resonar, a inspirar, a imponerse, es, primero, porque parte de un hecho real: nos están machacando. Y, segundo, porque es el relato que necesitamos interiorizar, hacer nuestro, para encontrar el valor necesario para hacer lo que tenemos que hacer: juntarnos y luchar. Empoderarnos consiste también en hacernos protagonistas de nuestras historias, en contarlas nosotros mismos y nosotras mismas, en saber detectar la épica que reside en nuestras luchas cotidianas.

Martes 15 de julio a las siete de la tarde, más de 400 vecinos y vecinas de Sants se concentran en un lugar tan emblemático como Les Cotxeres para escuchar la propuesta de Guanyem Barcelona, una propuesta que, como no se cansa de repetir su portavoz más conocida, es todavía una gran pregunta abierta a quien quiera participar en construir la respuesta.

Me acerco a uno de los organizadores, el histórico Jordi Soler del Centre Social de Sants. Jordi es un hombre que lleva escritos en su mirada más de 40 años de lucha social. Con una sonrisa me dice que no puede explicarme la historia del barrio en dos minutos pero que me dará un titular, la frase del cartel de la popular Fiesta Alternativa: “Sants, barrio vivo y combativo”. Me parecen adjetivos importantes, potentes, y los escribo en una libreta.

También me dice que para la poca difusión que se ha hecho (300 carteles y vía internet), la convocatoria es un éxito… y aún faltan por llegar los jóvenes. Le pregunto cómo sabe que vendrán y me contesta con sorna: son jóvenes, siempre llegan tarde. Y tiene razón. Tras cinco minutos de charla, la sala aún se está llenando y el personal se diversifica: si los vecinos y vecinas de más edad han llegado una hora antes para coger sitio, ahora la sala está llena de gente de todas las edades, tamaños, sexos y estéticas que habitan el barrio.

Y mientras la gran activista Gala Pin intenta definir qué quiere decir «confluencia», que no es fácil —y menos en un barrio con tanta memoria histórica como Sants—, y apela a la necesaria generosidad que requiere un momento de oportunidad como éste, miro al público e intuyo que la confluencia es eso. Y que quizás estemos dedicando demasiado tiempo a decir que Guanyem no quiere ser un pacto de despachos o una suma de siglas…, porque si alguien nos pregunta qué queremos decir con la palabra «confluencia» lo único que hay que hacer es decirle que mire a su alrededor.

Gala Pin hace un diagnóstico que la sala comparte: nos están quitando la ciudad. Una ciudad que, recuerda citando una frase pronunciada por un viejo activista de Sants en 1975, «nosotros somos los que hemos hecho esta ciudad». Nunca un Ayuntamiento había sido tan rico con una población tan empobrecida, dice, pero a continuación recuerda que somos ricos en nuestras relaciones y nuestras prácticas, y que Sants ha sido un modelo y un barrio de referencia para todas las luchas vecinales de la ciudad.

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Ada Colau toma la palabra. Explica qué es Guanyem… o más bien qué no es todavía. Estamos en fase de validación: pensamos que una mayoría está de acuerdo en que juntar fuerzas es necesario. Pero lo estamos preguntando. Y si la respuesta es sí…, entonces empieza el reto: Organizarnos, establecer los mínimos éticos y programáticos entre todos y todas…, está todo por hacer, pero no nos podemos permitir no hacerlo. Guanyem Barcelona no es un capricho ni un experimento: es una oportunidad y, sobre todo, una necesidad.

El micro pasa a Ivan Miró, un joven de Ciutat Invisible que pronuncia el discurso más inspirado del acto: «Desde que tengo memoria del barrio, todo lo hemos ganado los vecinos y las vecinas. Desde que tenía 5 años y cortaba las calles en la Bordeta para conseguir semáforos, con mi madre, con mi escuela», recuerda, y continúa haciendo una lista de lo que, para él, quiere decir «ganar»: «Ganar es sinónimo de auto organización, de lucha colectiva, de perseverancia… Ganar es crear nuevas formas de participación y aprender de experiencias como Can Batlló… Ganar es garantizar las necesidades y los derechos básicos… Ganar es crear vida social en los barrios, libre, digna y emancipadora».

La palabra pasa a los vecinos. Esperábamos más preguntas sobre la organización, más cuestionamiento y debate en torno a la palabra mágica «confluencia»…, pero la gente que interviene es, en general, gente ilusionada que comparte el diagnóstico de que esto se tiene que intentar, de que el momento lo exige.

Y en cada intervención constato que la gente está más preocupada por los «qués» que por los «cómos»: «tenemos que cerrar el CIE de Zona Franca», «tenemos que proteger el patrimonio arquitectónico si queremos conservar el tejido social», «tenemos que defender el modelo de empresas cooperativas ante el modelo individualista y competitivo del emprendedor que intentan vendernos», «tenemos que parar este modelo turístico», «tenemos que ponernos de acuerdo»…

Pero en una cosa estamos todos de acuerdo: les tenemos que echar. Y éste es ya un gran, un enorme acuerdo para empezar a trabajar… En una película de ficción éste sería el punto de partida, el planteamiento, como cuando en El Señor de los Anillos se juntan las diferentes «tribus» (enanos, elfos, hombres, hobbits, magos), a pesar de sus diferencias, para plantarle cara a Sauron.

Es un principio ambicioso que promete una larga y emocionante historia. Ahora tenemos que escribirla entre todos y todas… y la gente de Sants es imprescindible… como motor, como inspiración…, y también para marcar unos límites que ellos, tras tantos años de lucha, conocen muy bien. Iván identifica con precisión estos límites, que son también miedos muy legítimos y profundos que todos en la sala compartimos:

«Hemos desobedecido, hemos presionado, hemos luchado…, ahora hay que echarlos. Pero el verdadero reto, la cuestión de fondo, es qué haremos, si los echamos, para no convertirnos en ellos»

La sala explota en aplausos.

Si esto fuera una película de ficción y yo fuera la guionista, escribiría rápidamente la frase en un post-it y la pegaría en la pared, para tenerla siempre presente.

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>> Fotos del acto