Guanyem en la Zona Nord


Crónica de autor:  Jose Manuel López

El sol se ha ido y los vecinos van llegando. Hay ya varios corros frente a la entrada de la biblioteca. Caras conocidas, viejos y nuevos luchadores. La “comidilla” es la bronca de esta mañana en la oficina de “servicios sociales”. Nadie está de acuerdo con los gestos violentos, pero todo el mundo piensa que “quien siembra vientos recoge tempestades”.

Estamos ya a finales de octubre y todavía hace calor. Sigue llegando gente. Caras sonrientes de encuentros entre vecinos y una convicción generalizada: Hay que quitarse de encima a tanto chorizo. Los compañeros han preparado un par de mesas: en una de ellas, el merchandising de apoyo, en la otra, una idea interesante. Se trata de que entre todas las vecinas y vecinos vayamos haciendo visibles, sobre un gran mapa de los tres barrios, los puntos problemáticos en los que debe intervenirse. Llega Ada Colau con su hijo de la mano.

La sala está a tope. Quien sepa contar gente que ponga números pero, sean cuales fueran estos, el resultado es un montón de vecinos abarrotando la sala y todos con su viejo saco de cabreos e ilusiones a cuestas, cosa que multiplica por infinito el número de asistentes. En la mesa están, de izquierda a derecha: Mariano de Cruïlla, Teresa del CEIP Elisenda de Montcada, Ada Colau, Cubi y Espe. Empieza Espe presentando el acto y explicando cómo va a funcionar, el micrófono retumba pero ella se desenvuelve muy bien.

Cubi se centra en los porqués de estar aquí, en la necesidad de concretar la militancia vecinal en una alternativa política popular y, sobre todo, honesta. Como el movimiento se demuestra andando, propone recuperar el Centro Cívico. Sí, recuperar, porque alguna vez fue nuestro gracias al coraje de los vecinos y vecinas. Aprobación general.

El micrófono sigue retumbando pero Mariano le encuentra la distancia y nos plantea la necesidad de recuperar los recursos públicos para que los profesionales puedan llevar a cabo su trabajo. Teresa nos hace aterrizar, nos demuestra que, desgraciadamente, tenemos razón: ¡hay que moverse! Niñas que se van a la cama con un triste vaso de leche, padres que se esfuerzan desde el desespero… Oyéndola, todos pensamos que por suerte los maestros siguen estando aquí, con nosotros.

Por fin interviene Ada Colau. Todos queremos comprobar que el personaje “mediático” es real, como nosotros y nuestras penurias. Y lo confirmamos. Su mensaje, sencillo y realista, deja claro que no sólo es posible gobernar de manera transparente y controlable por todos, es que no hay otra alternativa, salvo que nos dejemos arrastrar a situaciones de neoesclavismo que ya empiezan a asomar.

Desde la fila cero, Luis expone la idea del mapa reivindicativo. Desde el público, la asociación El Torrent muestra su apoyo. Clemente, de la asociación de vecinos, nos pide a todos, con mucha razón, que participemos más en las convocatorias que se hacen. Otro vecino plantea la necesidad de buscar la coincidencia entre todas las organizaciones populares, desde la mesa responden explicando cómo se está abordando el tema. Finalmente, Cubi cierra el acto convocando el lunes, allí mismo en la biblioteca, a las siete, a todos aquellos y aquellas que tengan ganas de ponerse a trabajar.

Los compañeros de la “biblio” van a cerrar tarde hoy. Por cierto, hay que reconocer y agradecerles su apoyo para que el acto pudiera celebrarse en la biblioteca.

Ya en la calle, un rubiales encaramado a su madre mueve la mano diciendo “Adéu, xerrada”, es el niño de Ada Colau. Efectivamente, entre la gente que se dispersa, flota un “algo” conocido, añorado y necesario: una brisa de esperanza y determinación.