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Motín en el Port Vell

Crónica de autor: Jordi Bordas
Dibujos: Sergio Espín @3eses

El encuentro con los vecinos de Ciutat Vella celebrado el pasado jueves día 25 junto al Port Vell tuvo evocaciones cinematográficas. Uno de los tres ponentes, el abogado Daniel Giménez, calificó el acto como un motín y, al instante, asaltaron la mente del cronista imágenes de películas como El motín del Caine, con Humphrey Bogart a la cabeza del reparto; El motín de la Bounty, con Marlon Brando surcando los mares de Tahití o, su versión más antigua, Rebelión a bordo, con el magistral Charles Laughton. Tres clásicos de la historia de la cinematografía que giran precisamente en torno a la toma del poder por parte de quienes en esas “pelis” componían la mayoría de la sociedad embarcada en esos navíos, su tripulación, grupos de personas que, cansadas de la ineficacia y del mal gobierno de las naves, deciden por unanimidad sustituir a sus respectivos capitanes.

Y, como si fuera el guionista de uno de dichos filmes, después de defender el motín como la mejor fórmula para cambiar las cosas, Daniel Giménez concluyó su intervención asegurando  que “todos los motines, como lo son Podemos, el 15-M o Guanyem, pueden transformarse en una revolución”, dejando en el aire la idea de que las revoluciones sí modifican las realidades de cada momento.

A partir de ejemplos concretos, como el caso del Palau de la Música Catalana, el Plan de Usos para Ciutat Vella o la regulación de las terrazas, Daniel Giménez había explicado previamente que la Administración Municipal “está comprometida con un modelo de ciudad que se abre a la inversión privada” de manera que refuerza “la hegemonía del modelo capitalista hiperbólico y exagerado por la crisis”. “Tenemos que movilizarnos —añadió— y Guanyem Barcelona se ofrece para canalizar nuestra indignación.”

El arquitecto David Bravo remató el análisis perfilado por su compañero de escenario al afirmar que “las instituciones son cómplices de la situación en la que nos encontramos. Hemos de reconquistar esas instituciones y democratizarlas, hemos de reconvertirnos en ciudadanos críticos y participar en la toma de decisiones, eso precisamente que no hace la actual Administración”. Continuando con la línea abierta por Giménez indicó que “es una batalla que podemos ganar pero que también podemos perder. No nos queda tiempo”.

Por si quedara algún aspecto pendiente de aclarar, Gala Pin recordó, en representación del movimiento sobre el que se asienta Guanyem Barcelona, las decisiones y los incumplimientos del actual equipo de gobierno municipal “que nos recorta —dijo— nuestros derechos; los sociales, los de transporte público o la vivienda”. Propuso que los concejales de distrito sean elegidos directamente por los vecinos que viven en sus barrios, limitar sus sueldos y mandatos y hacer pública su agenda de trabajo.

Ada Colau, que llegaba de la Zona Franca donde había asistido y dado su apoyo a un grupo de ciudadanos que iban a ser desahuciados de sus casas, recordó los objetivos que defiende Guanyem Barcelona y apeló al apoyo de todos los barceloneses para frenar la deriva emprendida por Barcelona y poner la ciudad en manos de cuantos viven en ella.

El contrapunto a la reunión podía encontrarse en un gran cartel publicitario situado a poca distancia del lugar donde se estaba celebrando el encuentro vecinal: “La millor marina, per a la millor ciutat”. Patricia, una vecina de la Barceloneta que asistía a la charla pública, recordaba que esa “millor marina” no sólo no tenía nada que ver con quienes viven en Barcelona sino que sólo unos pocos, que ni siquiera viven en la ciudad, podrían disfrutar de la urbanización del Port Vell. “La construcción de los nuevos edificios portuarios —dijo a modo de conclusión— supondrá un muro para nuestro barrio ya que nos ocultará el resto de la ciudad.”

Pocas horas después se hacía pública una encuesta en la que se aseguraba que los actuales mandatarios del Ayuntamiento de Barcelona —con el alcalde Trias a la cabeza— y la mayoría de los partidos políticos con representación en el Consistorio, están perdiendo fuerza desde el punto de vista electoral. Y, por si fuera poco para todos ellos, el líder más valorado por los encuestados no era ninguno de los actuales concejales sino una persona ajena a la administración municipal, Ada Colau. Y a notable distancia de sus seguidores.

Fotos: David Samaranch @davidsamaranch y Cristina Mañas @cmanas