Ganar Preguntando: crónica del acto #GuanyemPobleSec


Crónica de autor por Toni Álvaro

10698534_270147139775905_8819885555799780069_nMe acerco al Poble Sec. Guanyem Barcelona sigue trabajando en la toma pacífica de la ciudad, barrio a barrio. Barcelona se gana casa a casa y se pierde manzana a manzana, así que toca espabilarse. Cerca de aquí, en la calle Margarit, nació Francesc Boix, un señor con aspecto de lo más normal, como cualquier hijo de vecino. Sobrevivió a Mauthausen y fue el único español que testificó en el Tribunal Internacional de Nuremberg. De pie, con voz clara, señaló a alguno de los responsables de la barbarie, como Albert Speer. Speer fue el arquitecto jefe de Hitler, encargado de la reconstrucción de Berlín y Ministro de Guerra. A veces el urbanismo es la continuación de la guerra por otros medios, no hacen falta bombas para destrozar una ciudad.

Los vecinos de Poble Sec hace días que también se levantan y señalan con el dedo a los responsables de unos planes urbanísticos que pueden dejar el barrio irreconocible. Cuando el Ayuntamiento de Barcelona despliega un proyecto urbanístico es para echarse a temblar, con unos urbanistas más influenciados por la aviación italiana que por Ildefons Cerdà. Los vecinos de la zona han sido testigos privilegiados de las dos grandes tendencias urbanísticas de la ciudad. Desde atrás y desde lo alto, desde el castillo de Montjuïc, el general Espartero proveyó a la urbe de solares a cañonazos. Abajo, la avenida del Paral·lel fijaba el límite del eixample de Barcelona proyectado por Cerdà. Los propietarios de los terrenos prefirieron esperar a que se relajaran algunas directrices para poder especular y sacar más tajada. Y, a la espera, como no podían edificar con ladrillo, levantaban carpas para negocios de hostelería y espectáculos.

Los vecinos, conociendo el percal, andan con la mosca tras la oreja por un proyecto redactado en despachos del Área Metropolitana de Barcelona que, por regla general, se pasa por el forro el concepto de participación ciudadana mientras escucha a empresarios del ocio y la hostelería como la Fundación El Molino, con Emilio Sánchez Vicario defendiendo el modelo Calle 8 de Miami. Guanyem Barcelona quiere romper esa dinámica, tal como Ivan Lendl le rompía el saque a Sánchez Vicario. Guanyem quiere un eixample democrático para Barcelona.

Ada Colau i Gala Pin forman una buena pareja de dobles hoy en la plaza, repleta de gente, de Santa Madrona. Por un lado un grupo de niños va vendiendo lotería del cole y, por el otro, pasan el cepillo para ayudar a sufragar el acto de esta tarde. Es lo que tiene no endeudarse con los bancos, que siempre estás en deuda con la gente. Ada hace un llamamiento a la participación política en el día a día, hay recursos suficientes para redistribuir con justicia y para ello hay que cambiar las reglas de juego o continuarán decidiendo las élites, ésas a las que les gusta vernos deprimidos y resignados mientras juegan en un enorme casino en el que somos las fichas y siempre ganan los mismos. Gala explica cómo se organiza la gente en Guanyem, sin organización no hay nada qué hacer y continuarán decidiendo sobre nuestras vidas desde despachos que no ha elegido nadie.

Poble Sec es un barrio humilde, de gente trabajadora y fuerte inmigración, tal como refleja hoy la plaza. El concejal de distrito, Jordi Martí (CiU), asesor jurídico y diplomado por ESADE en Función Gerencial, vende la reforma de la Avenida Paral·lel como la oportunidad de “ponerla al día, limpiarla y modernizarla”. Vamos, que está llamando a los vecinos antiguos y sucios. La renta media de Poble Sec es un 33% inferior a la de la ciudad, y el alquiler medio de un piso, la mayoría de entre 30 y 60 metros cuadrados, anda por los 745 euros al mes, lo que también es una buena medida de puesta al día y limpieza tal como la entienden las élites económicas. La gente del barrio hace como Boix en Nuremberg: se levanta, habla y señala.

Interviene Glòria, de Babàlia, uno de los cuatro proyectos de comaternidad y crianza compartida que hay en un barrio con dos escuelas infantiles que dejan fueran a 2/3 partes de los solicitantes de plaza. Habla Núria, de la escuela Mossèn Jacint Verdaguer, en un barrio con algunas escuelas con un 80% de niños y niñas de la inmigración, sin recursos para atenderlos en condiciones, ni dentro ni fuera de la escuela. Hablan las mujeres del Grup de Dones Immigrants que piden lo elemental: espacios donde aprender, relacionarse, ver infancias felices y vivir en paz. Habla Esther, técnica del Pla Comunitari, sobre lo indispensable que es crear acción comunitaria y el papel que ahí juegan mujeres, gente mayor y recién llegados.

El periodista Jordi Molina, de la revista Zona Sec, relata sus viajes al muro de las lamentaciones que hay en plaza Sant Jaume, el Ayuntamiento. Vas allí a dejar tus peticiones y te das con la cabeza en un muro, lamentando que te hagan perder el tiempo. La participación en la toma de decisiones que afectan a tu vida es impepinable. Todos los vecinos y vecinas coinciden en fomentar el compartir, pidiendo al Ayuntamiento que no moleste demasiado, que se limite a facilitar espacios y equipamientos para ser gestionados por ellos mismos. Desde la Coordinadora d’Entitats del Poble Sec, más de 100 asociaciones del barrio trabajan en una plataforma de gestión cívica. El barrio para quien lo vive.

La autoridad portuaria, un ente opaco que parece empeñado en convertir el puerto en un embarcadero de la mafia, necesita el Paral·lel como pasarela de desembarque para seguir inyectando sobredosis de turistas a las principales arterias de la ciudad. Som Paral·lel no está de acuerdo con la reforma proyectada, un presupuesto de 9 millones, un 30% del cual va destinado a farolas inteligentes, que quizás cuando las abrazas te acompañan al hotel o a donde les digas. El atractivo de un barrio a dos pasos del centro abre la puerta a los pisos turísticos, tal como avisa un vecino de Sant Antoni que los padece, y corrobora una chica de Poble Sec que los sufre debajo de su vivienda.

Toman la palabra gente mayor que reivindica su espacio; la adolescente Zaida pidiendo clases de árabe y menús escolares adaptados a los musulmanes; Josep que, con otros, quiere crear un huerto comunitario en la Font Trobada; José Luis, que espera que este movimiento ciudadano no acabe diluido ante el canto de sirenas del cargo institucional; los que denuncian la falta de atención médica y el cobro de urgencias a inmigrantes sin tarjeta sanitaria; Pilar, que ha sido desahuciada; Montse, que ha tenido que cerrar su tienda…

Barcelona se gana barrio a barrio o cae entera. Las cifras son demoledoras. Las rentas medias de los barrios altos (Pedralbes, Les Tres Torres…) son 7 veces más altas que las rentas medias de los barrios más castigados por la crisis (Ciutat Meridiana, Trinitat Nova…). La esperanza de vida es también 7 años superior. En los barrios altos el índice de voto en unas elecciones se encarama al 70%, en el otro extremo puede desplomarse hasta el 30%.

Así que, para revertir la situación, algo habrá que hacer. Poder, se puede. Cerca de aquí, en el barrio, estaba La Canadenca. A principios de febrero de 1919 despidieron a ocho oficinistas por crear un sindicato independiente. Sus 117 compañeros de la sección de facturación protestaron. También fueron despedidos. Pidieron apoyo a la CNT. La Canadiense en pleno se declara en huelga y obreros de toda la ciudad crean una caja de resistencia impresionante. Las negociaciones no prosperan y, a principios de marzo, una huelga general ya paraliza toda la ciudad mientras el ejército ocupa las calles y aplica la ley de fugas sin muchos miramientos. A mediados de marzo, empresa, autoridades y trabajadores firman el convenio que pone fin a 45 días de huelga. El 3 de abril, uno de los puntos del convenio refrendado por decreto del gobierno fija, por primera vez en la historia, la jornada laboral de 8 horas para todos los oficios. La CNT celebra el convenio con un mitin en la plaza de toros de las Arenas, hoy convertida en centro comercial sideral. Lo dicho, que poder, se puede, otra cosa es querer. Ya no valen excusas.