El código ético: nuestras líneas rojas


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Después de meses de negociaciones, enmiendas ciudadanas y muchísimas horas de trabajo, se ha aprobado el texto final de código ético impulsado desde Guanyem Barcelona. En total 1.085 personas han votado el código ético, de las cuales un 96,68% (1.049 votos) lo ha aprobado, y solo un 2,9% (27 votos) ha votado negativo y un 0,8% (9 votos) se ha abstenido. Estamos orgullosos de este código ético que hoy se valida, puesto que no tiene precedentes en la ciudad de Barcelona. No hay ninguna fuerza, que actualmente tenga representación en el Ayuntamiento, que cumpla ni un 10% de lo que en este documento se recoge. Este código ético es, por lo tanto, una muy buena noticia para la nueva política que Guanyem Barcelona quiere instalar como norma.

El código ético salta a la agenda política

En los últimos días, diferentes formaciones (PSOE, PP o UPyD) han hablado sobre la necesidad de crear códigos éticos propios. Nos alegramos de haber provocado el debate, puesto que hace menos de medio año no formaba parte de ninguna agenda política. Esta es ya nuestra primera victoria. Ahora bien, no seamos ilusos, parte de las medidas de este código ético, que ha sumado trabajo y enmiendas de distintas fuerzas confluyentes y ciudadanía, se podría aplicar de forma inmediata si hubiera voluntad política. Por ejemplo: agenda de reuniones, publicación de los criterios empleados para la contratación de los cargos de libre designación. Sin embargo, ninguna de estas medidas se está aplicando.

Tres meses de trabajo, un texto final consensuado y validado públicamente

Desde Guanyem Barcelona propusimos la creación de un código ético para fijar unas nuevas reglas del juego para gobernar las instituciones públicas, nuestras líneas rojas. Entendimos que esta iniciativa era urgente si queríamos entrar en política provocando una regeneración política real, dando a la ciudadanía una mayor capacidad de decisión de la ciudadanía en las cuestiones políticas. Así pues, para Guanyem Barcelona y las fuerzas que lo suscriben, Podem BCN, ICV-EUiA y Procés Constituent, ha sido una prioridad establecer mecanismos de transparencia, rendición de cuentas, limitación de sueldos y mandatos de la política institucional y profesionalizada.

El texto recoge un código de prácticas y acciones concretas para que las personas que ocupen cargos electos y de libre designación cumplan. Además, asegura una gestión política comprometida y cercana a la ciudadanía, con mecanismos eficaces, democráticos y populares de transparencia en la financiación y rendición de cuentas y con espacios reales de participación y decisión de la ciudadanía en los asuntos públicos.

Respecto a la duplicación de cargos, los cargos electos de la candidatura se comprometen a no duplicar cargos, excepto aquellos vinculados a su condición de regidor/a. Así como tampoco a cobrar concepto de dietas o remuneraciones extras por asistir a reuniones. A esto se suma el hecho de que los cargos electos cobrarán un sueldo máximo de 2.200€ y no aceptarán regalos. Este tope salarial no se cumple a día de hoy por ninguna formación, las cuales, a lo sumo, aportan un porcentaje del sueldo a la organización. Asimismo, se recoge que la candidatura hará un uso de la financiación coherente con el código ético y sus valores, y se realizarán aportaciones puntuales y finalistas a fortalecer el tejido asociativo (sin generar dependencias o clientelismos)

Hoy en día la ciudadanía reclama la necesidad de que la candidatura no contribuya a largas carreras políticas de los cargos electos; a su vez, se ve necesario que se adquiera experiencia y conocimiento para poder desarrollar bien su función. Es por ello que el código ético también incluye la limitación de mandatos a dos, más uno, que deberá someterse a referéndum.

El código ético es un primer paso para la confluencia y el primer gran paso para ganar la ciudad.